Lo mejor de la vida es gratis

 

Dicen que las mejores cosas de la vida pasan por nuestra palma sin pena ni gloria y no vienen etiquetadas con un precio; nuestra incapacidad de ver más allá de nuestras propias narices hace que perdamos de vista lo que es gratis y por el contrario nos enfoquemos en cosas materiales  que alimentan nuestros apegos hasta dejarlos regordetes.

Nunca creí estar sentada en aquella mesa y mucho menos con aquella gente que elegantemente disfrutaban de la velada. Junto a  mis amigas F y B la noche pasaba entre risas, comentarios, hipótesis, cigarros, fríos, Barcelona y cosas muchas que siempre nos gusta hablar. Llegó el momento en el que de acuerdo al guion, establecido para esa noche, continuaríamos con una plática, nadie sabía el tema, ni mucho menos conocíamos al ponente. 45 minutos pasaron como 5 segundos y las cosas a reflexionar después de haber escuchado lo que oímos todos los comensales es cosa de análisis de no 45 que parecen 5.

La teoría que escuché es una simple ecuación: la vida que tenemos es por que así hemos querido que sea, en ese mismo instante me pasaron los añitos que tengo viva por delante y en una decima de segundo me cuestioné sobre

 

 

 

 

 

 

 ya ni hablamos del inflado 18% de IVA que pagamos como ciudadanos de la ciudad de la que después de aquí seguro, dicen los malas lenguas, que nos iremos al cielo.

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