Una sirena de mar, esa es O!
Cuando mi amiga O tomó el avión rumbo a la mar, sabía que debía de haber pagado el precio del avión completo, ya que junto con ella iban miles de charlas, consejos regordetes, risas nerviosas y el resto eran sueños y metas aperrados queriendo que fueran los primeros en ser escogidos en la lista de prioridades... ¿te puedes imaginar la cara de cada uno de los antes mencionados? ¿cómo serán las dudas? me las imagino como unas señoras que quieren ser elegantes pero que sólo reflejan su mal gusto por el vestir y su estilo de clase baja, las ilusiones son del grupo de las fresas sin duda alguna!!
Pero no O sólo pago un asiento y lo demás se fue gratis en el mismo lugar que ella ocupaba en la cabina.
Hay veces que pasas momentos con gente que siempre ha estado ahí y que en un giro de la vida, en un momento que te toma de sorpresa es alguien con mucho más valor en esto que todos conocemos como los amigos.
Hace una año la fui a ver a la mar, era un momento en el que yo huía desesperadamente de la ciudad, que necesitaba alejarme de aquel desmadre emocional que tenía y que evidentemente no comprendía, así que como muchos otros pasajeros que han tomado un avión iba decidida a olvidar y a pasar los mejores 4 días de mi vida. El resultado fue la sorpresa que la convirtió en la amiga que es el día de hoy.
Aquí sólo hay asfalto, allá hay palmeras, arena, olas y la brisa de la verde mar. Como puedes ayudar a una sirena a alejarse de lo que le da vida cuando no hay más opción que dejar eso.
La vida sigue su ritmo, las olas siguen subiendo y bajando, las caracolas siguen en el fondo y mi amiga tiene que dejar un sueño.
Que injusta es la vida cuando lo mejor de tu vida está a la orilla del mar y tienes que dejarlo atrás, lo único que espero es que cuando regrese en ese avión viajen mucho más pasajeros propios con ella y que evidentemente sólo se pague un boleto.

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