Wrong!
Hace muchos años atrás me fui un verano a París, la idea original era sólo pasar el verano allá para estudiar francés.
Desde el día que llegué sabía que ese boleto que llevaba conmigo iba a ser cambiado y que yo no regresaría a México ni de loca. Los primeros meses vivía en un Foyer. Las monjas controlaban a las habitantas, teníamos horarios para todo: desayuno, comida y hasta hora de regreso. A mí me causaba mucha gracia sus leyes, después de haber ido tooooda mi vida a una Institución religiosa y casi 10 años después de haber salido de ahí, el ser direccionada por ellas me causaba hasta alegría, me escurría por los pasillos, fumaba en mi cuarto y me llevaba de piquete de ombligo. Muchas veces regresé a visitarlas y encantada volvería hoy. El lugar me trae muchos recuerdos, por suerte jamás hablamos del tema "religión", sino hubiera sido una habitanta más de la calle. Siempre hubo un gran respeto en ese tema.
Mi vida giró alrededor de palabras, comida y muchos violines.
Creo que fue el principio de una gran relación con la música clásica, escuche todo tipo de violines, en todas las situaciones imaginables: parques, iglesias, colegios, teatros y salas. Mi amiga M fue la que me introdujo a ese mundo, del cual jamás me he separado y se lo agradezco enormemente.
Y efectivamente, la llamada llegó... en la que, desde Trocadero, avisé que no regresaría y que por favor me dieran de baja un año de la universidad. No permití dialogo, yo sólo avise que ni me esperaran.
Colgué y seguí la fiesta aquella noche con mis amigas.
Después me fui a vivir a un estudio, sólo para mi, en el ático de un edificio del 17°éme, en donde ahora tenía que compartir regadera, pero no me importaba ya que desde mi ventana veía los techos de la ciudad, la panadería de enfrente y me entraba el aire fresco de la ciudad.
Comencé a trabajar con una familia como "au pair" y mis funciones era cuidar al pequeño V, él era rico y yo también. El Sr. B era una persona sumamente seria, con abolengo parisino y clase. Se había casado con mi querida Sra. M y vivían una buena 2da. historia de amor juntos. Nunca me faltó nada, tuve exceso de cariño, atención, risas, platicas, enseñanzas, comidas, lágrimas, regaños y recuerdos. Cazamos, skiamos, nadamos, caminamos y hablamos mucho juntos. Hasta el día en que mi boleto me gritó que mi felicidad tenía caducidad.
París siempre será París, el francés siempre será mi idioma y la ciudad siempre me extrañará como yo la extraño.
Muchas veces veo a algún apuesto caballero que me recuerda al hoy pobre Sr. B, perdió todo en la bolsa, y nunca me dejo de sorprender cuando eso me pasa. Hoy no fue la excepción, pasó enfrente de mi y me trasladó al ayer. Me hubiera encantado que fuera él.
Regresé el verano siguiente, patrocinada por mi querida familia B., volví con piñata y regalos para todos y hoy ellos siguen allá y yo sigo aquí.
Años después volví, fue un viaje de reencuentro con mi pasado del cual hablaré después, pero lo importante es que los volví a ver y fuimos al café de Courcelles a tomar café. El "arrondissement" sigue igual.
Y hoy Depeche Mode me cantó esto y no pudo haber quedado mejor:
I was born with the wrong sign
In the wrong house
With the wrong ascendancy
Si nos traen de París ¿no se supone que yo nací ahí? WRONG! mi acta dice que nací en México.

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