Una noche de no sé
Es obvio tengo la cabeza como una locomotora que va a cien por hora y que tiene sus momentos de descanso y otros que empieza a atropellarme con lo que me depara el mañana, sí tengo miedo, soy positiva y no sé en donde escuché que el miedo te da fuerzas, que te avispa para seguir adelante. Así que eso de derrumbarme no es para mi, aún no siento el desempleo, lo que siento es nervios. Siento ansiedad, siento esperanza, siento no haber salido con un cheque en la mano, siento no poder sentir mucha tranquilidad.
Voy repasando en la cabeza las opciones que puedo tener, la lista de cosas que debo de hacer a partir de hoy, lo que debo de organizar en mi vida, lo que debo de evitar y no dejo de pensar.
Y un día aquí es así, no se allá, pero así es como lo estoy viviendo.
No sé si tengo enojo contra E, no sé si reaccioné mal cuando volteé a verla y de una manera afirmativa le dije que ella ya sabía, no sé si mis palabra de que no me iba a pelear y demandar fueron creídas, no sé si vuelva a ver a D, eso sí le agradecí enormemente todo lo que me enseñó, por que a pesar de ser la persona que más mal juzgué cuando llegué ahí, fue al que más cariño le tuve y del que más nobleza pude percibir, que viva la gente de Neza!, no sé si mi ex jefe D me llame mañana como quedó, no sé si podremos ser amigos como nos prometimos, no sé si J aceptará que le diga que me corresponde más dinero del que me ofrece, no sé si en la entrevista del martes, en la televisora a la que iré, valoren que yo trabajé durante 6 años en la otra y que soy justo lo que están buscando, no sé si hoy vuelvo a re-valorar aceptar un trabajó en Santa Fé que implica 2 horas de camino de mi casa, no sé, no sé nada, sólo se que estoy aturdida y que el mundo me espera.

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